Selección de personal
Pasos para el reclutamiento de personal en planta, en orden
Los pasos para el reclutamiento de personal en una plaza de planta, en orden: qué entra y qué sale de cada etapa, quién la ejecuta y su error típico.
Por Indu Talent
9 min de lectura
- Los pasos para el reclutamiento de personal en una plaza de planta son diez: requisición, perfil de puesto, convocatoria, filtro, entrevista, pruebas, verificación, oferta, ingreso y seguimiento.
- Cada paso tiene una entrada, una salida y un responsable. Donde no está claro quién decide, el proceso se detiene y nadie se entera.
- Los dos pasos que más se saltan —la requisición escrita y la verificación previa al ingreso— son los que después aparecen como bajas de la segunda semana.
- El proceso no termina con la firma. El seguimiento en los días 1, 15, 30 y 90 es parte del reclutamiento, no un trámite aparte.
El supervisor de la línea 3 lleva tres semanas cubriendo el hueco de un montacarguista con horas extra de su propio turno. Nadie sabe decir en qué punto está la vacante: recursos humanos dice que ya mandó candidatos, la planta dice que no vio a ninguno, y la requisición sigue siendo un mensaje que el jefe de área escribió un martes.
Los pasos para el reclutamiento de personal son la secuencia ordenada que lleva una plaza desde que alguien la pide hasta que la persona contratada rinde sola en su puesto. No es un formalismo de recursos humanos: es lo que permite saber en qué etapa está cada vacante, quién la tiene y qué falta.
Aquí verás los diez pasos aplicados a una plaza de planta: qué entra y qué sale de cada uno, quién lo ejecuta y el error que más lo descarrila.
Los 10 pasos del reclutamiento y selección de personal
El proceso de selección de personal completo va de la requisición al seguimiento post-ingreso. Van en este orden porque cada paso produce el insumo del siguiente: sin perfil no hay convocatoria útil, sin filtro no hay entrevista que valga el tiempo del supervisor.
1. Requisición: la plaza se pide por escrito
Entra la necesidad del área: una baja, un incremento de volumen, un turno nuevo. Sale una requisición firmada con puesto, turno, número de plazas, fecha en que se necesita cubierta y a quién reporta.
La levanta el jefe de área y la autoriza quien controla el headcount. El error típico es arrancar sin ella: se busca “un operador para la línea 3” y a la tercera semana nadie recuerda si eran una o dos plazas.
2. Perfil de puesto: qué tiene que hacer y en qué condiciones
Entra la requisición autorizada. Sale el perfil escrito: funciones reales, escolaridad mínima, experiencia exigible, esfuerzo físico, equipo de protección, turno y su rotación, tabulador y ubicación con las rutas de personal que pasan por ahí.
Lo escribe recursos humanos con el supervisor que va a recibir a la persona, nunca uno de los dos solo. El error típico es copiar el perfil de la vacante anterior sin revisarlo. Cómo se arma en detalle está en el perfil de puesto de una plaza operativa.
3. Convocatoria: exponer la vacante donde está la gente
Entra el perfil. Sale un flujo de candidatos con nombre y teléfono.
Aquí se eligen las fuentes: bolsas de empleo, referidos del propio personal, volanteo en colonias, jornadas en la planta o búsqueda directa para perfiles escasos. Cada plaza pide una mezcla distinta, y la decisión se toma con el mapa de dónde vive la gente que puede sostener el turno. Las opciones las tratamos en dónde publicar una vacante de planta en el Bajío y en cómo montar una jornada de reclutamiento en tu planta.
El error típico es publicar en un solo canal y esperar. Si no entra volumen, el problema no es la paciencia: es la fuente o la oferta.
4. Filtro y preselección: descartar barato y temprano
Entra el flujo de candidatos. Sale una lista corta de gente que sí puede tomar el puesto.
Es una llamada breve, siempre la misma: dónde vive y cómo llegaría cada día a esa hora, si el turno concreto le funciona y qué espera de tabulador. La hace recursos humanos o la agencia, no el supervisor.
El error típico es filtrar solo por currículum. El trayecto y la disponibilidad de turno solo se saben preguntando, y son la causa de la mayoría de las bajas tempranas.
5. Entrevista: la misma para todos los de la plaza
Entra la lista corta. Sale una evaluación comparable de cada candidato, escrita.
La hace recursos humanos y, en los finalistas, el jefe directo. Sirve para lo que el papel no dice: cómo resolvió una falla, por qué salió del empleo anterior. Quien solo dice “le movía hasta que jalaba” está describiendo un riesgo, no una habilidad.
El error típico es improvisar una conversación distinta con cada persona: si las preguntas cambian, no hay comparación posible. El método está en entrevista por competencias para una plaza de planta.
6. Pruebas: evidencia sobre lo que hay que decidir
Entra el grupo de finalistas. Sale evidencia comparable: resultado práctico, de conocimientos o psicométrico según el puesto.
Las aplica recursos humanos, y la práctica la califica alguien de planta con una rúbrica escrita antes. Van al final del embudo porque cuestan tiempo del área.
El error típico es aplicar el mismo paquete a todas las vacantes, o aplicarlo y luego no usarlo para decidir. Cuáles poner y en qué orden está en las pruebas de selección de personal en planta.
7. Verificación: comprobar antes de ofrecer
Entra el candidato elegido. Sale la confirmación de que lo que dijo es cierto.
Son tres cosas: referencias con el jefe directo anterior —no con recursos humanos de la otra empresa—, documentos completos y, si la plaza lo justifica, estudio socioeconómico y exámenes de preingreso. Qué se puede preguntar y qué no está en estudio socioeconómico laboral: qué es y para qué sirve.
El error típico es saltarse este paso por prisa: es el más barato del proceso y el que evita reabrir la plaza.
8. Oferta y cierre: sin sorpresas el lunes
Entra el candidato verificado. Sale una oferta aceptada por escrito, con fecha de ingreso.
La hace quien puede comprometer las condiciones, y se dicen completas: sueldo, esquema de pago, prestaciones, turno y su rotación, tiempo extra y qué transporte hay.
El error típico es maquillar la parte incómoda del puesto para cerrar más rápido. Lo que se promete en la entrevista es lo que la persona espera encontrar el primer día, y la diferencia se paga con una baja a las dos semanas.
9. Ingreso: el primer día decide más de lo que parece
Entra la oferta aceptada. Sale una persona dada de alta, con equipo de protección entregado y ubicada en su línea.
Lo coordina recursos humanos con el supervisor: documentos, inducción de seguridad, recorrido de planta, presentación con el equipo y a quién preguntar sus dudas.
El error típico es que nadie espere a la persona. Un ingreso del que el supervisor se enteró esa mañana se nota en la curva de aprendizaje.
10. Seguimiento 1/15/30/90: el proceso todavía no acabó
Entra la persona ya en su puesto. Sale la confirmación de que se quedó y rinde.
Son cuatro conversaciones cortas con fecha en el calendario del supervisor y de recursos humanos: día 1 el arranque, día 15 el trayecto y el turno, día 30 el desempeño con acuerdos concretos, día 90 el cierre de la curva de aprendizaje. El seguimiento sin fecha no ocurre.
El error típico es darlo por terminado en la firma. Buena parte de las bajas evitables avisa en alguna de esas cuatro conversaciones. Lo que se aprende ahí es lo que baja la rotación de personal en planta.
Quién hace cada paso: planta, recursos humanos y agencia
Un proceso se atora casi siempre por reparto, no por falta de trabajo. El criterio es sencillo: la planta define y decide, recursos humanos ejecuta y ordena, la agencia externa absorbe el volumen de las etapas de arriba.
- La planta, es decir el jefe de área y el supervisor: levanta la requisición, valida el perfil, califica la prueba práctica, entrevista a los finalistas y decide a quién contrata. Esas cinco no se delegan.
- Recursos humanos: escribe el perfil con la planta, elige las fuentes, filtra, agenda, aplica pruebas, verifica, hace la oferta y sostiene el seguimiento.
- Una agencia de reclutamiento: puede tomar la convocatoria, el filtro, la primera entrevista y la verificación, y entregar una terna con informe. No decide la contratación.
Cuando una plaza lleva semanas abierta, conviene revisar en qué paso está parada antes de sumar más candidatos. Casi siempre está detenida en un paso que no tiene dueño.
Cuánto tarda el proceso y dónde se atora
El tiempo total depende de la plaza, de la zona y de la agenda de quien entrevista, así que no hay un número que sirva para todas. Lo que sí se fija es una fecha por escrito acordada al levantar la requisición, y se revisa contra el avance real cada semana.
Un ejemplo hipotético para ver la mecánica
Los números siguientes son inventados a modo de ejemplo: sirven para entender la mecánica, no como referencia de mercado ni como compromiso de plazo.
Una planta necesita cuatro operadores para un turno nocturno. La requisición se autoriza el día 1 y el perfil queda escrito el día 3. La convocatoria abre el día 4 y en cinco días entran 70 candidatos. El filtro telefónico deja 26; las entrevistas, repartidas en tres días de agenda del supervisor, dejan 12; la prueba práctica deja 7. La verificación toma tres días y devuelve dos referencias flojas. Se ofrece a cuatro, aceptan tres e ingresan el día 22.
Lo interesante del ejemplo no es la duración, sino dónde se fue el tiempo: tres días de agenda de entrevistas y tres de verificación. Ahí es donde se recorta cuando urge, no en el filtro.
Errores que descarrilan el proceso de selección de personal
- Empezar sin requisición autorizada. Sin ella no hay fecha, no hay número de plazas y no hay a quién reportarle el avance.
- Cambiar el perfil a mitad del proceso. Los candidatos evaluados con el perfil viejo dejan de ser comparables y hay que reabrir el embudo.
- Meter al supervisor demasiado pronto. Si entrevista a veinte personas, deja de entrevistar bien a la tercera y de todos modos abandona la línea.
- Saltarse la verificación cuando el candidato gusta. Es exactamente el momento en que más falta hace.
- No cerrar a los descartados. Quien nunca supo nada no vuelve a postularse, y eso se paga en la siguiente vacante.
- Dejar el seguimiento sin fecha. Sin día en el calendario, la conversación del día 15 se convierte en la llamada del día 40, cuando la persona ya no está.
Por dónde empezar
Toma las vacantes que hoy tienes abiertas y ubícalas en uno de los diez pasos. Anota quién es el dueño de ese paso y desde cuándo está ahí. Ese cuadro de una hoja suele mostrar que el problema no es la falta de candidatos, sino dos o tres plazas detenidas en la agenda de entrevistas.
Si quieres apoyar las etapas de arriba sin quitarle la decisión a la planta, revisa nuestro proceso paso a paso o los servicios de reclutamiento con los que cubrimos plazas en Querétaro y Guanajuato. Podemos revisar contigo el estado de tus vacantes y decirte en qué paso se están atorando.
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